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miércoles, 11 de junio de 2008

Llueve sobre mojado


El Presidente Ortega, como dicen popularmente, no ve el sol claro y es que en las últimas semanas le llueve sobre mojado.

La otrora guerrillera sandinista y ahora disidente del danielismo, Dora María Téllez, inició una huelga de hambre en protesta por las intenciones del Consejo Supremo Electoral de quitarle la personería Jurídica al Movimiento Renovador Sandinista, al cual pertenece la ex comandante. Con la seriedad de quien puede llevar su lucha hasta las últimas consecuencias, Téllez le ha planteado a Ortega y a su Gobierno, un abierto reto, que aunque muchos no lo quieran admitir, hace tambalear al régimen, pues va acompañado de una denuncia formal por corrupción de parte del MRS y de una abierta invitación al pueblo de Nicaragua para que abandone su miedo y empiece a manifestarse en contra de Ortega. ¿Y cuál es el miedo? se observa en la pancarta que cubre el inmenso rótulo con la imagen de Daniel en la inmediaciones de la Rotonda de Metrocentro, en donde Téllez realiza su huelga de hambre.

Eduardo Montealegre por su parte, ha retado públicamente a Daniel Ortega para que una firma auditora extranjera e independiente, revise el caso de los CENIS, planteándo que si resulta culpable el acepta la cárcel, pero si es inocente es Ortega quien debe reducir proporcionalmente su período de Gobierno. Hasta la fecha el Presidente no ha dicho esta boca es mía y sólo se han pronunciado los escritores mercenarios que tiene el régimen para defenderlo.

En un diario local se han publicado unas fotos del Presidente Viajero, gozando de la gran vida. En una de ellas, hace un simpático paso de tango con una “modelo”, como para que no digan que tiene dos pies izquierdos y en otra foto, aparece degustando las delicias del mar en un exclusivo restaurante beliceño. Así que mientras sus conciudadanos andan chapaleando lodo, él con una pose de chivo lanza su imagen de Fred Astaire al mundo entero con su versión de “Cuesta abajo” y le demuestra los logros de su programa Hambre Cero.

Finalmente, sus incondicionales le hacen recordar aquello de no me defendás compadre. En un inusitado desprecio a la inteligencia de sus compatriotas, los funcionarios y asesores de Ortega, adoptando una pose de aquellos estafadores de feria que exclamaban: ¿Y dónde quedó la bolita? tratando de que el público creyera que estaba debajo de una de las tres tapas que removían apresuradamente, cuando ya se la habían escondido en la manga. Fue tremendo el espectáculo de Francisco López, tratando de convencer a los diputados de la “transparencia” de los fondos venezolanos, mientras se cambiaba de camiseta como Clark Kent, pues funge como Presidente de Petronic, socio de Albanisa, funcionario del FSLN, dueño de TENCOSA, no pudo explicar a los medios de comunicación su participación en la adjudicación ilegal de contratos a la constructora TECNOSA, beneficiaria además de préstamos de parte del INSS y como única respuesta, los periodistas recibieron golpes y patadas de parte de sus escoltas.

Luego los venezolanos, sus hermanos bolivarianos, llaman a Ortega mentiroso por sus declaraciones sobre la urea de ese país que nunca llegó.

Luego, con la mayor desfachatez acusa a la oposición de querer desestabilizar a su Gobierno, cuando él y sus secuaces no necesitan ayuda para descalabrar su gestión y llevarse en el saco a todos los nicaragüenses.

lunes, 2 de junio de 2008

Viajando por un sueño


Mucho se ha criticado la desmedida afición a viajar del actual mandatario nicaragüense Daniel Ortega, más aun, el lujo que representan dichos viajes que contrasta con la pobreza extrema de su pueblo; acusándolo algún mordaz escritor de tener un viejo sueño de pertenecer al “jet set”. Sin embargo, todo esto tiene varias aristas y habría que analizarlo desde diferentes perspectivas.

Hay que partir del hecho que a Daniel no le gusta viajar en avión. En cada viaje va con el Jesús en la boca, pues tiene terror que ocurra un accidente que pueda sumir en la desgracia a los cinco millones de nicaragüenses que tardarían años en superar semejante trauma. El sería muy feliz si a todos sus viajes pudiera desplazarse en un tren como el Expreso de Oriente, con cierto lujo, pero con los pies en la tierra. Así que habría que profundizar en los motivos que llevan al dignatario a someterse a un stress del demonio, en viajes a veces al otro lado del mundo.

Lo que pasa en realidad es que Ortega quiere trascender, quiere convertirse en un “hombre histórico” alguien que la posteridad lo ubique a la par de Gandi, Churchill, Juárez, Lincoln o Ricky Martin. Por un lado está muy consciente de que su paso por el poder en los años ochenta no fue relevante y el entusiasmo a nivel mundial que provocó la revolución sandinista, ya en el tercer milenio se entibió más que un pinolillo fuera de la refrigeradora. Conoce el sebo de su ganado y sabe muy bien que nadie es profeta en su tierra, así que si se queda en su terruño tratando de gobernar, no logrará su ambicionada meta, pues su propio pueblo se encargaría de enterrar su memoria en el más cruel olvido. Ya los métodos de represión de los ochenta no concuerdan con los tiempos actuales, así que está propenso al más vil de los vulgareos de parte de cualquier hijo de vecino. Como pueden ver, todo esto no abona a los sueños del mandatario.

La única forma entonces de lograr su ambición es en el foro mundial. No a través de sus colegas, pues estos son de siete suelas y no se dejan engañar fácilmente, sino mediante la prensa internacional. Si tan sólo un segmento de los medios en cada país le dedica espacios a sus intervenciones, tendrá al final de su mandato un importante acervo en la opinión pública mundial y así sí.

Lo que le falta al ciudadano presidente es una estrategia de comunicación adecuada que pueda abrirle paso en ese duro camino hacia la “inmortalidad” (nótese muy bien el entrecomillado para resaltar el carácter metafórico). Tal vez por una mala asesoría, está tomando un rumbo equivocado, habría que referir que alguien le sugirió a Daniel deshacerse de algunos “asesores” venezolanos que lo han embarcado en más de algún desaguisado. El discurso del Imperio puede caer en lo ambiguo pues hay que recordar al imperio chino, al imperio japonés o al imperio de la guerra de las galaxias. Tampoco es conveniente acusar algún rasgo de paranoia, sacando hasta en la sopa los complots desde la embajada americana.

Le sentaría, mejor que un Georgio Armani, un discurso ponderado, fruto de experiencias enriquecedoras. Esto le exigiría permanecer unos meses en su puesto y después de alcanzar logros contundentes en su administración, salir con bombo y platillo a compartirlos. Podría ordenar una investigación por el fast track a sus dos ministros acusados de obtener contratos públicos de manera ilegal y al Presidente del Consejo Supremo Electoral con el caso de la avioneta y aplicarles un castigo ejemplar que ahuyente cualquier posterior intento de corrupción en su gobierno y entonces echarse su viajecito. Luego presenta ante la ciudadanía con la documentación de soporte al alcance de todos, el teje y maneje de los fondos venezolanos del ALBA y entonces otro viajecito. Luego trabajar con los organismos internacionales para ganarse su confianza y abrir nuevamente la cooperación y entonces otro viajecito y así sucesivamente.

De esta forma, podría el presidente hacer algo por su pueblo y a la vez hacer algo por su imagen y así sus compatriotas hasta le podrían tolerar sus viajes al exterior.